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Copywriting para todos los públicos

Primer episodio: el del ente animado que escribe tus contenidos.

El niño que tiene una pataleta porque ha visto una chuche que no le compran. He ahí un copy en potencia. Sí, quizá esté exagerando un poco, pero ese chaval está trabajando con un elemento clave de todo buen copy que se precie: la persuasión. No muy elaborada, es verdad, pero efectiva en su contexto. «Por favor, que alguien le dé la chuche para que deje de llorar». Misión cumplida.

Hay quien dice que el oficio de copywriter nace con la publicidad y en Serdeletras nos vemos en la obligación de discrepar. La profesión ha evolucionado con los tiempos y las campañas publicitarias sirvieron de pistoletazo para que muchas personas se especializaran en la creación de contenidos, en encontrar la frase exacta para un producto concreto o en generar ese doble sentido que hace sonreír a los potenciales compradores.

En la actualidad le debemos a Google, entre otros, que el copywriter se haya convertido en un profesional muy demandado por las empresas.
Pero antes de meternos en harina (que no fariña), conviene aclarar que el copywriter al que pretendes contratar le debe mucho a un personaje que va cayendo en el olvido (ser de letras es algo que no está de moda y las reformas educativas tampoco ayudan). Estamos hablando de Aristóteles. El nombre nos suena, sí. Pero ¿qué sabemos de él? Quizá con el tiempo nos animemos a hacer un «Aristóteles para todos los públicos». Por ahora, nos basta saber que sus escritos sobre la retórica y la persuasión siguen estando de total actualidad.

¿Qué hace un copywriter? Persuade. Así de sencillo. Un buen copywriter conmueve e incita a la acción. Y hay una serie de herramientas retóricas para hacer eso.
¿Recuerdas aquellas clases en que te pedían que identificases una metáfora en un texto de Quevedo? Bueno, sin ánimo de meternos con Quevedo (y no prometemos un post sobre él en el futuro), es un ejercicio que podemos hacer con los discursos de los políticos, con el ya extinto vendedor de enciclopedias a domicilio, con cada anuncio de televisión…
Las armas retóricas son poderosas.
¿Que qué hace un copywriter? Pues eso, persuade. Persuade con estilo. Es un resumen, claro, pero este post se llama «Copywriter para todos los públicos» y ya hemos hablado de Aristóteles y Quevedo.

Volvemos a Google y a los tiempos de los emoticonos, gifs y las abreviaturas k m hacn sangrar los ojos…
Las empresas siempre han querido persuadir a su audiencia. ¿Por qué, entonces, los copywriters lo están petando en la actualidad? Porque ahora toca persuadir a un algoritmo. ¡Toma ya! Ahora se trata de ser de letras y de ciencias. Seducir a un algoritmo.

Si queremos que nuestra audiencia nos encuentre en sus búsquedas web, necesitamos estar bien posicionados. Y ahí entra el copy. Google premia cada vez más el contenido de calidad. Y un buen contenido supone invertir tiempo y habilidades. Si queremos posicionar una web de contenido infantil y nos contratan para escribir un artículo sobre las pataletas, tendremos que investigar sobre el tema, analizar lo que hay publicado sobre el tema, hacer una búsqueda y un análisis de palabras clave, meternos en la piel del padre o la madre, llamar su atención con un buen título, hacerles sonreír (que en este caso es mejor que llorar) y establecer, por ejemplo, una lista con posibles soluciones al conflicto. Todo ello aderezado de enlaces a páginas de calidad y a nuestras redes sociales para generar impacto. Y después de ello: Hola Google, mira, mira, tenemos un nuevo post, ¿qué te parece?


Todo esto, así resumidito, es lo que hace un copywriter al que han contratado para crear contenido optimizado para SEO (que es la forma técnica de decir: ¡quiero que me encuentren en Google!).

En próximas entradas abordaremos otras funciones del copywriter en la actualidad y el espinoso tema del «veo mucho Seo y poca ortografía».
Recuerda que si necesitas un copywriter en Zaragoza (o allende el Ebro), puedes contar con Serdeletras. No dudes en decirnos hola.

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